Wednesday, July 08, 2009
le falta título entonces
Los últimos dos años mi mente se ha ampliado considerablemente no solo de conocimientos y de convicciones, sino también de valores que antes no entendía. He aprendido por ejemplo lo que es la libertad, la responsabilidad la constancia y esfuerzo. Me he terminado convenciendo que el trabajo, la perseverancia, la esperanza y pensar positivo son caminos a hacia esos sueños que siguen dentro, y en ese sentido vivo los días porque todos ellos siempre traen algo bueno y algo distinto, aunque en lo externo parezca simple rutina.Sé que la recompensa no es algo material, que todo aquello que anhelo lo traerán los años de improviso y que cuando las canas me invadan miraré estas palabras como cristales de otros tiempos que tratan de plasmar lo que llevo, que son las personas y en ellas mi razón para vivir.

Gracias a todos por estos 20 años, yo no lo soy sin todos ustedes, sin el orgullo de mis padres y de mi familia, sin mis amigos de Concepción, Santiago, Sri Lanka y donde esté, la música, el teatro, la poesía, las palabras, al Lastarria, grupo de teatro, la UCSC, Condorito, la tercera, el The Clinic, Cortázar, Bolaño, Nicanor Parra, etcétera.


Nací para grandes cosas, que importan las noches que no se duerman; si los días que se viven los superan para siempre (frase patentada).
 
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Saturday, June 27, 2009
Cuando cante un tango
Depende del día, depende de la persona, depende de si ando contento, depende de lo que se estudie, depende del disco que ande escuchando, depende de quien piense, depende de quien lo diga, depende de quien echa la moneda, depende del bolsillo, depende de mi padre, depende de mi mismo, depende del azar, depende de cuanto me esfuerce, depende de la estrategia, depende de sus ojos, depende de lo espontáneo que pueda ser, depende del sol, depende de las palabras, depende de la forma en que se enuncia, depende de la muerte, depende de lo imposible que sea, depende del año, depende de la autoridad, depende de lo que se pierda, depende del semáforo, depende del recorrido, depende del tipo de mujer, depende del horóscopo, depende del depende.

No me creo jarabe de palo, ello dijeron hartas cosas antes. Para mi esos dependes me interdependen ahora, en este trance, instante, ciclo, lechuga. Siento que a veces escribir todo lo que siento es un error. Creo que establecer esa división tajante y categórica que sin darme cuenta he establecido está mal. Puedo escribir de cómo es que me siento y que siento de lo que me rodea, y como es que me pienso y luego pienso de lo que acontece fuera de mi. Al final las dos cosas son pura dependencia y aunque trate de distinguirlas férreamente nunca podré abandonar ambos criterios del todo, porque siempre son uno aunque uno intente por todos los medios deshacerse de uno de ellos a fin de utilizar el otro. Definitivamente nunca terminan siendo excluyentes, por más que trate de eufemizar las ideas. No puedo transformarme en un zapato, ni menos en un calcetín (de polar eso si). Ni intentar ser un corazón parlanchín o un hígado con cirrosis hepática. Menos transformarme en un solo sentimiento para escribir desde ahí, porque al final mis palabras terminan siendo puros objetos bien abstractos, y contradicciones de contradicciones infinitas.
La lógica se nos derrumba, el amor se hace añicos.

El cerebro se contamina, el corazón se nos destroza. Dígase como quiera.

Por eso escribo a las tres de la mañana, porque a esta hora es cuando mis pensamientos y sentimientos confluyen y logran generar ideas bien extrañas. Suelen plasmar algunos versos, pero hoy sólo quieren salir y transformarse en esto.

Hay días en los que pienso que la vida tiene mucho sentido y que es bueno pensar de forma positiva acerca de las infinidades de cosas que pasan en un solo momento por mi mente. Luego experimento cosas que suelen no ser favorables y no cambio de parecer. Al menos mi terquedad de seguir siendo positivo siempre dice que finalmente me trae su recompensa. Cuando siento ese estado desolador, de que muchas personas están alrededor mío pero no existen porque ando en Júpiter y quiero estar solo junto a una estufa en el casino y estudiar algo, siempre llega alguien y me saca una sonrisa o hace que un instante tan cotidiano se me vuelva entretenido o poesía. Otros días, digo que la melancolía no tiene nada de malo, porque siempre se entiende a la melancolía como una pena o una nostalgia, y aunque bien la implican no son absolutamente esas dos palabras. Puedo ser un individuo melancólico, pero no es porque siempre ande apenado o nostálgico, sólo pensativo, reflexivo y silencioso. No es que cambie de estado de ánimo de un momento a otro, es que puedo reaccionar de diferentes maneras porque lo que en este caso hace de reactor determina y hace depender lo que suceda. Hay días en que puedo hacer reir a un circo lleno de payasos pero por dentro lo único que quiero es un abrazo.


Es cierto lo último que me dijo y que resultó importante escuchar de ella: antes disfrutaba de las cosas simples.

Si bien aquello no es ciento por ciento, mucha razón existe en la frase. Pero he crecido, he sentido como los últimos dos años han hecho que mis ideas y mis convicciones evolucionen. Pienso que ha sido lo mejor, he aprendido a controlar mis emociones, mi temperamento aunque a eso haya eliminado parte de mi espontaneidad. Pero no es que haya destruído la parte espontánea de mí, es sólo que la he callado, le he dicho que obedeciendo a su naturaleza salga cuando sea el momento oportuno. Al final ser espontáneo todo el tiempo viene a decir que la actitud de por sí es una reiteración y no existe espontaneidad tal.
También he cerrado cada vez más esa parte de mí. Un hombre puede hacerse fuerte cuando se decepciona como dice Fito, pero mientras más va decepcionandose hace que vaya cerrándose más a una mujer que pueda llegar. Cuando decide abrirse nuevamente entonces viene la decepción, y todo queda en nada. Lo decía en el post anterior, el día que esté seguro de haber sentido amor alguna vez será cuando una mujer me haga experimentar algo que jamás haya sentido y que sea comparadamente superior a eso parecido que debería llamarse amor. Y entonces viene a mi mente las palabras del Ivo en el verano, en la casa del Simón ya como universitarios y no como niñitos, de que las personas que se enamoran siempre terminan sufriendo. No puedo decir que esté equivocado, porque lo dice desde su experiencia y en este tipo de cosas no existe uniformidad. Pero creo que lo mejor al final es correr estos riesgos, de lo contrario vivir se vuelve algo mecánico, completamente racional, y da lo mismo si terminas escribiendo a las tres de la mañana en vez de estar durmiendo abrazado a una mujer, porque probablemente dejaría a esa mujer sola un momento, escribiría algo parecido a esto y volvería para abrazarla con más fuerza. Pero con esa fuerza de verdad. Me da lo mismo todo lo que haya sufrido por amor, o lo que pudiera sufrir, si existen personas a quienes pueda entregar lo mismo mientras uno entregue sin esperar lo que se recibe.
Y aunque he insistido con el cuento del cuaderno azul y sus últimas páginas, todo lo que he dicho coincide una vez más con esta etapa de mi vida, en la que estoy lleno de miedo y de inseguridades, pero en que no me desespero porque algo bueno viene en camino. Es cosa de tiempo. Puedo despertar e ir a ducharme, luego tomar desayuno con mis pantuflas de perrito, echar mis cosas al bolso y tomar una rengo lientur para hacer la continuidad o el comienzo, depende de donde se esté viendo.
 
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Friday, June 05, 2009
Lo que es cierto y no (6/6/9)
Es cierto que a ratos extraño a mi familia y demasiado a mis amigos, que hay días en los que camino con alguna buena canción en los oídos y los pienso. También es cierto que los últimos meses mi vida ha tenido francamente de todo. Que hace una semana me sentía extraño y ahora mientras escribo esto veo que las cosas están tranquilas y es mejor que siempre estén así. Que me encanta volver a sentirme así, sacando fotos, escuchando discos nuevos, pensando en otras palabras y no en las mismas de antes y hasta con un horizonte más amplio. Pero como dice que Spinetta, no es cierto tampoco que todo tiempo pasado fue mejor, y es porque mañana puede ser mejor. Y será mejor.
Es cierto que cada día me carga más la gente que siempre ve el vaso medio vacío, y que por lo general trato de hacer indiferencia a esos comentarios mal intencionados o negativos de esencia. A las críticas de los demás uno tiene que aprender a acostumbrarse toda la vida, y que me ha empezado a importar más lo que piense la gente con buen criterio independiente del grado de relación que tenga con ellas. También es cierto lo que dice Paulsen en Qué pasa sobre los grados de relación que existe entre el acceso a la información a a través de la tecnología y el miedo que se produce en las personas a salir a vivir. Lo que dice Villegas sobre Fernando Flores que merece un post aparte, y lo que dice Warnken de Victor Jara. Lo que dice mi profe de Constitucional sobre el terrorismo y lo que dice el horóscopo de hoy de La Hora.
No es cierto que me enamoro todo el tiempo como dicen mis amigos, porque la verdad es que es poco cierto que alguna vez me haya enamorado de verdad. Entiendo que me refiero a ese tipo de amor, y no al otro u otros.
Es cierto que progreso con la guitarra y que me bota todo el cansancio y stress. Que me rayé con los Teleradios, que tengo ganas de lanzarme en un viaje mochilero por Sudamérica y que hay unas melodías bakanes que estoy componiendo.
No es cierto que hablo con Osama Bin Laden por msn, que hablo a menudo con mi madre por teléfono, pero es cierto que ya no hablo con ella y que no me interesa más nada de lo que le pase.
Es cierto que me gusta mucho la carrera, y que me he vuelto inmensamente ñoño y estudioso y me gusta estudiar cuando aprendo y pienso, y me formo un criterio plurivalente de las cosas. Porque es muy cierto que me gusta opinar de las mayorías de las cosas, y leer los diarios y reirme de los spam de gmail. Que me encantaría tener un blackberry y pasar leseando en twitter, comer pan con esa pasta de pavo y champignon y que Chile gane marrato en Asunción.
Es cierto que Gatica toca la guitarra en el patio mientras yo en el casino escribo esto y que suena una canción de los Primavera, que a todo esto igual me tienen rayado.
También es cierto que cada día que pasa me encanta vivir más en Concepción y que me dará mucha pena el día que me vaya de aquí a algún otro lugar, considerando que mi espíritu de aventura y nomadismo me condena a serle fiel.
Que escuchar música clásica es un deleite sobrenatural, igual que comerse el chocapic sin leche.

No es cierto que ya no me acuerdo nada de ti, porque la verdad es que siempre me acuerdo de ti algunos días del año y nunca olvido las cosas que prometo. Tampoco es cierto que toda la política de Chile sea mala, que todos los políticos son malos y que la Concertación no haya hecho nada los últimos veinte años.

Es cierto que los veranos leo Cortázar y el The Clinic, y que en el año leo almanaques y revistas de actualidad. También es cierto que ahora tengo que terminar de escribir esto porque vamos a ver a la Cony y que la máquina del café la lleva absolutamente. Sobre todo los fines de semana, cuando hay poca gente.
 
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Tuesday, May 05, 2009
¿Contenta? ¬¬
Al parecer sigues siendo la misma, aunque ahora mujer y no niñita, caprichosa. No entiendo el sentido de tener que publicar la carta en el blog y después más encima enviártela siguiendo tus obsesivas instrucciones de profesora solterona empedernida. De todos modos la transcribiré al blog cuando se me de la gana. .
Espero que nunca descubran la buena droga que lleva esto en la aduana, la maldad que hicimos en paseo Bulnes o los besos que nos dimos en tu cumpleaños. Te advierto desde ya, que el día que pase por Nantes me recibas soltera o con la clara intención de cometer una infidelidad. Con la certeza de cometer la infidelidad.

Cuando iba en Los Héroes miré hacia el costado de las herramientas de emergencia, y estabas ahí, aún cuando habíamos acordado Moneda. De inmediato supe que no era casualidad, y que esperabas que cuando pasara por ahí te viera. Y suena curioso, pues generalmente tomo micro, y evito todo lo posible usar el metro. Incluso ahora que ya no vivo en Santiago. Y es que no sé si estas cosas las haces para sentirte mejor, o es tu ego tratando de darle un toque entretenido a una historia que tengo que escribir. El asunto es que en esa vuelta hueona, pasaron por mi mente casi tres años de muchas cosas que pasé antes de volverte a ver. Y nos volvemos a encontrar en el mismo lugar de siempre, como dos perfectos desconocidos que a la distancia y en el silencio mutuo han sabido conocerse más de lo que ellos mismos podrían imaginar. Jamás me esperé que corrieras hacia mí de esa forma tan efusiva. Si después te hice sentir mal al correr la cara, no fue a propósito. Fue orgullo. Ya no soy ese niñito que alguna vez conociste.

La última vez que estuvimos frente a frente, no me fíe en tus palabras de nunca más volvernos a ver. De hecho un par de veces te visualicé a lo lejos en el centro y una vez en el patio de comidas de Bandera. Y sé que tu igual me viste por alguna parte, de hecho por lo menos sé que fue en el patio de comidas y en tu mente creías que jamás te vería por la cantidad de gente que había a esa hora. También sé que muchas veces pensaste en llamarme y pedirme que nos juntáramos, pero no podías ser tan inconsecuente a tu propia propuesta. O mejor dicho, determinación. Sé además que le preguntabas por mí a un tipo del Lastarria que era novio de una de tus amigas, y que un día por esas cosas de los electivos se me acercó y empezamos a hablar y me preguntó de la nada si estaba pololeando. Siempre supe que detrás de eso estabas tú involucrada.
Siempre me pregunté si todos esos gestos tácitos de buscarme iban a traerte de regreso, por lo menos antes de que te fueras definitivamente a Francia. No sabes las muchas veces que soñé con que volvieras, con ir a la gala contigo o por lo menos de que fueras a verme actuar a alguna obra. El día que leí lo que me dejaste en el blog me hiciste llorar un poco, pero no fue un llanto de pena ni menos de alegría, fue como un llanto desesperado porque en ese entonces entre tantas cosas que me pasaban, sentía que tu presencia era como un fantasma y es que comenzaba a sentir algo muy fuerte nuevamente por alguien. Y si bien aquello nunca se concretó, nunca me arrepentí por las cosas que sentí por esa mujer, y aunque me costó superarlo tanto como lo que me pasó contigo, ella dejó en mi cosas muy bonitas y por eso la recuerdo a menudo. Y sé que te debes morir por saber y de tenerme en frente me preguntarías quién significó más, y la verdad es que tendrías que emborracharme primero para que te contestara esa pregunta.
Y con whisky por favor.
Siempre concluyo que las cosas indefectiblemente tenían que darse de esa manera, la gente que conocí después de ti, todo lo que viví a partir de conocerte, fue una revolución. Una de las tantas que hay y habrá en mí. Aún cuando lo anhelaba, no esperaba que de verdad fueras a verme a la obra, fuiste y por esas cosas la niña de la que te hablaba recién estuvo el mismo día que tú, lo que es terriblemente paradójico, estrambótico y descontextualizado. Más que eso, porque resulta que las mujeres que me habían hecho sentir amor o algo parecido a ello en esa época, estuvieran a metros y en uno de los momento más trascendentes de mi vida. Y cuando lo pienso, valoro aún más todas las cosas que me han tocado vivir, y apreciar, darme cuenta, percibir que estoy lleno de gestos sublimes, de coincidencias inevitables y de decisiones que aun cuando parezcan muy infundadas llevan a algo que siempre me gusta pensar que es mejor.
Aprovecho de agradecerte aquí que hayas ido, y que seas parte de ese momento y que alimentes los recuerdos que algún día tendré que revivir en palabras dirigidas a una historia. Una de tantas. Y tienes razón cuando me dices que soy enigmático, que siempre tengo muchas cosas escondidas y que nunca dejaré de ser impredecible, y por favor pido siempre ser así. Soy bien tránsfuga, lo sé. Es parte de mi esencia.
Bueno, después de cosas extrañas y cuarto medio y que se yo vino esa mujer mayor de la que te conté. Decir mayor es como vieja de cuarenta xD pero no, me ganaba por seis años, y digamos que aprendí mucho de muchas cosas, sobretodo de eso. Digamos que con ella adelanté ramos. Suena bonito decirlo así. Pero no sólo significó eso claro, pude ayudarla en muchas cosas que la atormentaban, por unos días me convertí en su psicólogo y en esas terapias que tenían francamente de todo, entre películas, discos, risas, pedazos de pizzas y anécdotas ambos nos dimos cuenta que la vida tiene sentido y mucho sentido, y que hay que seguir luchando por esos sueños que se hacen realidad cuando uno pone todo de su parte para realizarlos. De hecho hasta me di el lujo de ganar un karaoke con ella un catorce de febrero en Valparaíso.Y luego vino Concepción, y ahí si que todo cambia más que radicalmente. Es como que mi vida se replantea totalmente, todo lo que antes fui lo dejo en el pasado, me llevo lo mejor en la maleta y parto a todas esas cosas que me llevan a cada lugar y a cada persona. Y pienso que fue una gran decisión, y sé que algún día lo veré con otros ojos y lo valoraré mucho más que hoy. Mi carrera me gusta mucho, hace que pueda plantearme muchas cosas por realizar en el futuro, y estoy dispuesto a hacer todo el sacrificio que exija realizarlas. Que importan las noches que no se duermen si los días que se viven los superan para siempre (esa frase la voy a patentar).
Y entre mucho que estudiar, y lo que este año tendré que estudiar, y los que vienen y así sucesivamente. Porque pretendo nunca dejar de estudiar, la verdad que es que me gusta mucho. Nunca tanto como las mujeres claro.
Lo conseguiste. Lo acepto. Soy mujeriego, pero también enamoradizo. Y tienes que saber que siempre busco hacer el bien y evitar el daño, siempre rescato lo positivo y en cada mujer dejo algo bueno, es difícil que alguien te vaya a responder lo contrario. ¿O volviste a mí por qué te traté mal? Imposible diría yo, aún cuando las cosas terminasen así. Aunque en realidad siempre prefiero pensar que las cosas entre nosotros nunca terminaran definitivamente. El asunto es que con el tiempo me he vuelto lo bastante pragmático. Digamos que levemente me he acostumbrado a manipular las situaciones y hacer que la gente no sufra demasiado. De un tiempo a esta parte he preferido evitar los sufrimientos y concentrarme más en lo que tengo que hacer. Lo demás llegará solo en parte, la otra viene por lo que trate de conseguir de las cosas.Tengo ganas de volver en el pasado y que me beses por primera vez, te va a sorprender, pero mi primer beso en la vida, de lo que se llama beso, me lo diste tú. Ultrajaste y abusaste de este pobre muchacho ingenuo. Igual te lo iba a dar yo, pero te me adelantaste =P

Ahora, con respecto a tus lamentos y cosas sin sentido, deja ya las cosas como fueron y no trates de buscar excusas, deja de justificar tu actitud y mejor reconoce tus errores, pero para ti. Al menos por mi no te preocupes, nunca te he pedido explicaciones y a esta altura si que son innecesarias. Siempre me voy a quedar con los poemas que nos leímos, los versos que nos dedicamos, las canciones, los días de cimarra que vivimos intensamente, con mis retos para que dejaras de fumar tanto, nuestros encuentros fugaces y tus invitaciones a quien sabe donde. Con nuestros caminos inventados al azar, la ruta que construimos por un Santiago de mitad de década que nos soñaba, con ese extraño sentimiento que me gusta pensar que se llama amor, el cual muchas veces me hiciste sentir, con lo infinito que me sentí cuando me dijiste tantas cosas bonitas ese diecisiete de septiembre, y así tantas cosas que enumerarlas hace que se dispersen aún más.
Volver a caminar las mismas calles y recorrer los mismos lugares contigo es algo que no puedo expresar con palabras, me cuesta encontrar si quiera un punto. Que cruces el Atlántico para verme, es lo mínimo.

Sé que han pasado muchas cosas desde entonces, nuestras vidas son totalmente distintas y aunque mantenemos las mismas cosas en común es imposible, determinantemente no. Aun cuando volviéramos a vivir cerca, creo que es mejor dejarlo como fue. Si algún día se dan las condiciones, el primero en buscarte seré yo. Es mejor que no nos hagamos ilusiones, y si bien es una tremenda contradicción de mi forma de ver la vida, prefiero verlo como algo imposible. Es mejor ser sincero. No te voy a decir una cosa por otra, me agrada esto de vernos cada cierto tiempo, y vivir el momento. Estamos más cerca de ser buenos amantes que cualquier otra cosa. Así es la vida, amor. Siempre serás la primera, y sé que es eso lo que quieres leer en esta carta, puedes estar feliz. Siempre será así. Te lo dije en el puente hace un rato, mientras pasaba el metro y tú te hacías la sorda. Por eso después fui yo el que te besó y te agarro el trasero, fue mi forma de decirte que no existen rencores ni cosas por el estilo, todo en buena onda y me alegra haberte visto. Puedes estar segurísima que este tipo te recordará con cariño mientras pueda, y que nunca se olvidará que hubo una A que lo hizo crecer para siempre, el comienzo de ese abecedario lleno de personas, ciudades, libros, canciones y cosas del mundo real y ficticio. Te quiero mucho Ale, y te mando un beso tierno y un cariño en el pelo para todos los días en los que sientas que me quieres cerca de ti, eres otras de las personas que se ganaron la excepcionalidad de que nunca las deje sola, aún cuando esté lejos de ellas. Y aunque pasen los años, y la vida siga avanzando o retrocediendo, tienes que saber que siempre estaré, que vivir es lo mejor que hay y las palabras siempre serán nuestro refugio. Muchos saludos para tu familia, y para guardián que debe estar grande ya. Me alegro que lo alimentes bien y lo hayas sabido educar, dile que su padre algún día lo irá a visitar. Otra pensión alimenticia más. Ah y por favor, que no estudie Derecho.


Sebastian Millar Santelices, Santiago 8 de enero de 2009.

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Monday, April 20, 2009
2 formas de decir lo mismo
Tengo que hacer una queja formal y otra inculta informal contra todos los automovilistas de este país. Usted tiene libertad de elegir la que prefiera.




Es una real molestia tener que transitar avenidas en las que existen señaléticas del tránsito y de las calles con una función determinada, que se colige sólo al obsevarla y que obedecen a nuestro automatismo sicológico, y que ellas no sean respetadas por la mayoría de los que circulan esas mismas calles. En este sentido hablo desde el punto de vista del peatón, el que tiene que soportar que le toquen la bocina cuando cruza un paso de cebra, el que prudentemente cruza en luz verde y un tipo sin mucha educación que digamos, te tira su automóvil encima y aparte de hacerte pasar un susto, hace que tu estado de ánimo se vuelva agraz. Hay que decir, asimismo, que no todos son malos conductores, ni no todos son prudentes peatones. Bien sabemos que en este país abunda en las calles la gente que no entiende el significado de la palabra respeto.


Hace un rato nada más fui testigo de un hecho repudiable, una señora cruzaba la calla tras de mi, atravesábamos un paso cebra. En este caso perfectamente el lesionado podría ser yo, pero por esas cosas de la vida avancé rápido y de pronto siento un grito más un sonido extraño. Esta señora es impactada por el vehículo y el tipo, que debe ser un maricón sin lugar a dudas, se va como si fuera lo más normal del mundo. Apriete su acelerador y huye como un cobarde. Yo lo primero que hice sin pensar, fue recoger a esta señora del suelo con cuidado de que no tuviera fracturado nada. Por suerte el impacto no fue tan fuerte, y gente que estaba en el lugar la auxilio. Como tenía que hacer trámites seguí mi camino simplemente.
Mal, mal. ¿habrá que crear un pre paso de cebra para que el paso de cebra recién funcione bien?

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Los pasos de cebra no son para que pasen cebras, tarados. Aunque nunca falta la que anda con pantalones de cebra (qué atroz). El cuento es que me empelota, emputece, y todas las sarandeses del mundo, el hecho tan cotidiano y simple de que estos conchesumadres no los respeten, porque aparte de ciegos y hueones, son imprudentes hasta la putamadre. Y no me vengan con hueás tampoco, que todos los que manejan más de alguna vez se han hecho los que no ven. Y puta que me enferman, porque para algo los inventaron y su función reculia es más obvia que la chucha. Si va una vieja más cagá que palo de gallinero cruzando a todo lo que puede alguien de su edad ¿para qué mierda apretas el acelerador y le tirai el auto encima a la pobre anciana? respóndeme sacodehuea. Si a ese niñito le enseñan que los pasos de cebra son para cruzar aunque exista tráfico y que antes debe mirar a ambos lados ¿por qué no lo dejas pasar hueón tonto? ¿tanto te cuesta perder 5 segundos de tu vida culiá?
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Sólo puedo agregar que espero el día en que el noventa y cinco por ciento los respete, igual que el ceda el paso y todas las otras señaléticas creadas para una mejor convivencia entre el estresado y a veces poco prudente peatón y su "amigo" el casi siempre imprudente y psicópata conductor.


El otro cinco por ciento que se vaya a la chucha. Si hueón, a Brasil.










Que más puedo decir, aparte que prefiero un paso de cebra con Los Beatles.




 
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Saturday, March 21, 2009
Querida Mochila Roja
Aunque te cueste creerlo fue muy difícil para mi. Porque sin duda que hemos pasado muchas cosas juntos, y todos esos años no han pasado en vano. Han valido la pena de una manera extraordinaria. Yo no sé si estará mal que el sistema nos haga valorar y querer a cosas materiales, pero sinceramente a veces me da igual. Nadie me puede prohibir y juzgar por haberte agarrado tanto cariño. Nadie puede atreverse a decirme algo por lo complicado que se me hizo tener que dejarte ahí en mi antigua habitación, hoy con olor a tabaco y a mi abuelo, encerrada y asumiendo que ya eres una reliquia que no puedo seguir llevando ni permitir su deterioro.

El día que te compré en ese ripley lleno de gente corriendo y peléandose cosas en liquidación, te vi de lejos y dije: la quiero. Eres la última mochila que quedaba en ese modelo, y no lo dudé. Pagué tu conveniente precio y salí lo más rápido de ese local apestado de gente y calor. Ahora que lo recuerdo, era un niñito que venía saliendo de octavo básico y que no entendía el ritmo de vida que llevaban las personas a su alrededor, el que criticaba una rutina a la cual nunca podrá escapar del todo. Tu en mi espalda simbolizaste exactamente eso. El peso que llevé durante todos esos años. Que casi siempre fue más del que debía haber sido, y por esa maldita manía que tengo de sentirme culpable y obligado a asumir cosas que quizás no correspondan, tuve que echarle más cosas. Aún así siempre te llevé para dondequiera que fuera, todo aquel que me conociera podría reconocer esa característica en mi. Eras como una prenda de vestir, que tenía hasta personalidad y que se colaba en las fotos. Puedes jactarte de haber sido paseada por cuatro países, de ser la contenedora de mucha poesía, de días llenos de risa, de música que nunca paraba de sonar y de sueños que siguen tan vigentes como siempre. De ser la espectadora de los muchos momentos importantes de mi vida. Por eso me dio pena cuando tuve que dejarte en Santiago, porque sé que contigo se va una parte de mi, un Sebastian Millar que no quiere cambiar demasiado, pero espera superarse y dejar esos defectos que lo atormentan.

Tienes que estar tranquila, porque ningún bolso ni mochila va a reemplazarte, porque te restauraré más adelante y te haré parte de muchos viajes futuros. Y si, es cuático, pero me encanta. Porque siempre siempre serás mi mochila favorita, y seguirás significando mucho. Y aunque mi mamá diga que te bote o me compre una nueva, nunca se saldrá con la suya. Porque soy un hombre muy terco y tú una mochila muy buena.

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Tuesday, February 24, 2009
De una llamada 1
Eran algo así como las tres de la mañana, de esos tantos días en que estaba estudiando y mis ojos se cerraban solos. En eso suena el teléfono y es Fernando Millar, mi papá.

-Aló Seba,¿ te desperté?
Si, pero menos mal porque estaba estudiando y me quedé dormido ¿pasó algo?
No nada, no podía dormir y pensaba, ¿cuál es tu canción favorita en la vida?


No es que mi papá haga llamadas a esas horas, pero supongo que es normal pensando que siempre llega tarde a su casa y tiene mucho trabajo. Aún cuando habíamos hablado ese día por la mañana, su pregunta lejos de ser algo típica en mucha gente viniendo de mi papá me dejó pensativo. Es porque no tengo una canción favorita en la vida, y creo que nunca la tendré.

¿canción favorita? No tengo papá… supongo que por año quizás, o por etapa. Pero no, no tengo…
Aaah que eres fome… la mía es I since don’t have you de los guns. Pero ya po, ¿Cuál es tu canción favorita?
Eeh me gusta mucho Volver de Gardel, Under the bridge de los red hot, One y Stay de U2 , podría estar todo el día nombrándotelas…
Pero dentro de todas esas ¡¿cuál es la que más te gusta?!
Es que no se papá, puta podría estar pensándolo mucho rato y no llegaria a decidirme por una, nunca voy a tener una canción favorita papá.

Aún cuando mi papá tiene 43 años y yo 19, son súper pocas las cosas en común que tengo con él. Hemos pasado por muchas, he crecido criticando sus errores y jurándome nunca hacerme parte de sus defectos. Frente a todo eso sólo puedo agradecer el hecho de que todo lo malo que tiene ha sido bueno en mí. Es por eso que un día precisaré un buen momento para llamarlo en la noche y decirle que sus errores y defectos han sido una gran ayuda para mi. Y espero no tener una canción favorita nunca.

Dicen por ahí que lo único que uno no puede elegir en su vida es su familia de origen. Yo creo que existen otras muchas cosas más que tampoco se pueden elegir, pero en fin. Dentro de esas que Si se pueden elegir está la música y tomar las riendas de tu propia vida.

En mi casa, sea cual sea, nunca ha dejado de sonar la radio. Cuando mis papás aún estaban juntos siempre hubo un contraste entre la radio popular y la que rescata la música antigua, y en las noches esas ochenteras cuando los ochenta todavía no eran nostalgia, o bueno, tanta nostalgia.
Ahora las circunstancias son distintas, y tengo a la misma madre pero esta vez a un padrastro. Suena una radio popular, otra de música más antigua y la alternativa. En ese aspecto no han cambiado mucho las cosas.

Estaban los mil y un cassette, los mismos que ocupaba para construir ciudades para destruirlas gracias al efecto dominó, y en los que grababa canciones de la radio y hacia compilaciones conectando radios y armando dentro de un lado una buena lista. Cuando llegaron los CD, y con ellos discos que aun conservo, seguí ocupando los cassettes hasta más o menos la llegada de Internet. Tuvo que pasar un buen rato antes.
Hubo un tiempo, más o menos cerca del mundial de Francia, en el que me dio por escuchar mucha música y conocer bandas, y pedir discos y cassettes prestados. Mis hermanos estaban chicos, y se empezó a dar algo que hasta hoy sucede, pese a que ahora vivo lejos de ellos y sólo los veo un poco más el verano. La influencia. La misma que inconsciente tuve de mis padres y la radio, y aun en vano en ese tiempo trataba de ejercer en mis hermanos. Vino U2 el 98 y los red hot el 99, y ahí estuve junto a mi papá claro.
Algo pasó después, el californication fue el último disco que escuché. Lo más cerca que tuve después fue MTV y andar cantando eminen, papa roach, limp bizkit, system of a down, linkin park o alguna cosa rara que estuviera de moda. Tuvieron que pasar varios años antes de que volviera a interesarme por la música nuevamente. Supongo que en esos años debería haber tomado un instrumento y haber empezado, pero cuando mis papás se separaron fueron hartas las cosas que no hice y que ya a esa edad tenía pensado hacer.
Como en séptimo básico empezó algo así como “una reconstrucción musical”, aún cuando todo se movía en el matiz de U2 y red hot chili peppers, de repente un sin fin de bandas y artistas empezaron a sonar en el walkman. Ahí tuve la influencia de un profesor, que me presto un disco de los tres, otro de los cranberries y el último concierto de Soda Stereo. De pronto sin darme cuenta ese fiel y querido walkman que más tarde moriría cayendo desde una terraza, empezó a emitir Pink Floyd, Bob Marley, The Cure, Incubus, Queen, Los Beatles, The Clash, Nirvana por nombrar algunos. Durante ese año escuché mucha música, entremedio de un mundial (sin Chile eso si) y el 9 de Octubre de 2002 ya asistía a mi primer recital de adolescente o preadolescente en este caso, a unos dos metros de Flea y Anthony Kieds. Hacia fines de 2002, el rock argentino vino a invadirme y hasta esta fecha ha cesado. El 2003, año que recuerdo con mucho cariño, creo que empecé a volverme melómano, y ya no era escuchar bandas clásicas o hits de todos los tiempos, me empecé a interesar por esa música olvidada, los clásicos de nuestros abuelos y los surgimientos en los que nadie confía.
Sin ningún pudor podía estar escuchando Nino Bravo y cambiarlo por Oasis, o pasar de Cecilia, Leonardo Favio y de ahí a Hendrix terminando en mi amada Norah Jones. Y mientras pasaban los años, y digamos que “el mundo comienza a ampliarse” invertí mucho más tiempo en escuchar música, que en agarrar cuadernos o libros, o hasta escribir. Aunque lo último un buen tiempo me tuvo durmiendo cinco o cuatro horas diarias. Desde 2004 hasta 2007 escuché varias décadas de música, un par de catedrales y un monopatín. El año pasado, en gran parte por la falta de tiempo, sólo me limité a escuchar discos nuevos y descubrir una que otra cosa.

No tengo empacho en reconocer que es una obsesión incontrolable, pero que me apasiona una enormidad y con la cual he podido darle un sentido a muchos de esos días llenos de rutina. Mucha gente que me conoce sabe que siempre he sido igual, que antes que los críticos estén hablando del nuevo disco o que alguien empiece a dárselas del vanguardista que escucha tal o cual música y escuchó lo último de… o aquel disco de culto de… es probable que ya lo conozca. Y claro, no hay para qué hacerlo saber. Tampoco tengo empacho en decir que soy un egoísta con esto, que me quedo callado cuando descubro algo bueno en vez de compartirlo, prefiero disfrutarlo solo y cuando se vulgaricé allá ellos, la exclusiva es mejor. Tampoco lo he escuchado todo, aun cuando pretenda precisamente eso. Y sé que tampoco nunca lo escucharé todo. Sin embargo a los 19 años he escuchado mucha más música de la que hubiese imaginado a los 18, y menos de los que imaginaría a los 25. Y no dejo pasar esta oportunidad para decir que espero estar pronto componiendo mis propias canciones, musicalizando algunos de mis poemas y por qué no, sacar algún día mi propio disco. Me lo tomo con mucha calma y humildad, no pretendo ser una estrella ni nada de eso, sólo compartir lo mío de algún modo. Sueño con subirme a tocar a un escenario ante la gente que más quiero, y que ellos se sientan orgullosos de que ese tipo si pudo cumplir ese sueño.

Gracias a ella he despertado, vilipendiado, leído, entristecido, dormido, expresado, escrito, tenido sexo. He dibujado, llorado, reído, saltado, pintado, bailado, aplaudido, comido, estudiado, conjugado, besado, carreteado, molestado, recordado, escuchado, corrido. También he actuado, distinguido, mimado, traicionado, mentido, vivido, superado, perdido, ganado, perdido, ganado, goleado, justificado. He llegado antes, a la hora, atrasado, nunca llegué, nunca me fui, siempre estoy volviendo, nadie sabe para quien trabajo. He pensado muchas veces, en las micros, en los parques, con algún amor, con algún desamor, solo, en la lluvia, un día en que extrañamente nevó, cantando por la alameda, cuando tomé un tren al sur, en estaciones con nombres importantes, en calles inhóspitas, en hospitales, en cementerios, durmiendo junto a Loreto, tomando importantes decisiones, esperando cosas que nunca llegaron, insultando injusticias sociales, queriendo ser otro tipo, andando a caballo en el sur, perdido solo en una noche por Puente Alto o simplemente lejos de mi familia extrañando cosas de verdad, amigos, sonrisas, canciones en movimiento.
Por eso no tengo canción favorita, porque supongo que mi vida son muchos discos, llenos de grandes éxitos y grandes fracasos, con productores chantas, con tramoyas espectaculares, con videos con excelente fotografía y dedicatorias y agradecimientos merecidos. Pienso que las grandes personas no llegan a ser grandes por el resultado final o por el reconocimiento, o por cosas que en estos tiempos se toman en cuenta. Son grandes porque están hechas de detalles mínimos, de experiencias que los llenan de sabiduría, de valores como la humildad, la fraternidad, el amor y la excepcionalidad. De canciones que ellos mismos han compuesto a través de los años con esa esperanza, que es lo último que se pierde y que afortunadamente nunca se pierde.

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posted by Voknahelio at 4:14 PM | Permalink | 1 comments