Saturday, October 03, 2009
La vanguardia es asi
Me recordaron lo perseverante, creativo y optimista que me caracteriza. No es que uno siempre ande por la vida pensando que debe ser de tal manera, pero a veces uno tiende a olvidar que precisamente eso que reconocen en ti los demás, sin querer, se esfuman y menos mal que antes de que logres visualizarlo por ti mismo alguien te lo advierta. Ante eso sólo agradezco, y me tomo las cosas con calma y progresivamente. Perseverante nunca he dejado de ser, por más fracasos, heridas, humillaciones he pasado, al contrario, el hecho de haber pasado por cosas así hace que uno persevere. La constancia es algo necesario cuando se trata de alguien que tiene altas expectativas de vida y trabaja a diario detalle por detalle, ladrillo por ladrillo. Si a esa perseverancia se le suma la humildad y el respeto por los demás, mejor todavía.
Lo creativo, nunca lo he presumido directamente. Si los demás lo reconocen uno sólo piensa que si, es cierto. Pero no paso de eso, creo que si esa creatividad no se pliega al triple de esfuerzo en eso no tiene sentido. Es una de las grandes certezas que he adquirido de un tiempo a esta parte. A eso debo decir que en mi carrera esa creatividad no sirve de una forma íntegra, se debe rebuscar entre cosas extrañas y muchas veces aburridas para ponerla en marcha. Es en el humor donde se vuelve más efectivo, sobretodo a quien le gusta reír y hacer reír. Al final siempre me ando riendo de todo y de todos. Y creo que será así hasta que alguien me asesine o muera presuntamente. Sobre eso le explicaba el otro día a alguien que no es con mala intención, aunque sin querer derepente uno haga sentir mal a alguien. Perdón, perdón… (8)

Y lo último, el optimismo. Algo que no todos tienen, y que le hace falta a mucha gente para vivir en la búsqueda del sueño de la casa propia o del control remoto por la casa. Y la gente que la mayor parte del tiempo es optimista y sólo usa ese realismo del que pregonan las viejas amargadas y los poodles cuando la situación realmente lo hace acorde. Es cosa de caminar y encontrarse con esa gente: ¡me carga la gente feliz! En vez de tratar de imitar esas cosas que son tan abstractas pero que sería bueno que los que tenemos aquello pudiéramos contagiar a los que les falta de verdad. Sin duda que finalmente esas tres palabras se transforman en una fortaleza, en una filosofía de vida que en mi punto de vista se reduce al aprender a vivir con la convicción de hacer bien las cosas.
Si uno disfruta lo que hace, con el destino en sus propias manos, con todos esos sueños y objetivos por más difíciles que sean, y trata de avanzar ante ello fiel a aquella convicción, probablemente esto tenga mucho sentido, independiente de todo satisfacción o frustración a la que se pueda llegar. Es el camino y la forma de andarlo lo que determina el final. La vida no es una carretera por la que uno pone su autito, le echa bencina, se come un completo de plástico y paga el peaje escuchando especiales de los ochenta. Uno mismo tiene que hacer su propia concesión, cobrarse su propio peaje y todo lo demás.

Me remito a esas tres palabras y les agrego la pasión. Yo soy apasionado por las cosas que hago, desde que me levanto en las mañanas y hasta que duermo, y probablemente mi inconsciente siga siéndolo por más miedos y preocupaciones que pueda tener, o por menos horas dormidas que existan. Y sé que puedo ser muy acelerado, y que eso es perfectamente corregible, pero entiende que es pasión, es entusiasmo, es esa idea de que los años van pasando y la vida es corta, y hay que vivirla intensamente aún en las circunstancias de que todo se reduzca inevitablemente a cosas como estudiar, sobretodo en esta época.
¿Y sabes porqué?
Porque sé que todo siempre puede mejor, y porque he aprendido a esperar y decidir cuando tengo que ir por las cosas que no van a caer del cielo por arte de magia. Eso te incluye a ti, mujer.
 
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Sunday, August 16, 2009
Enfatizar

Podría haberme levantado más tarde, haberme puesto algo más abrigado, ducharme antes de ir a comprar y no después de tomar desayuno y no haber dicho que iba a comprar y volvía de inmediato. Pero al salir y apretar play me salio Somebody to love de Queen y por algo que ignoro, de solo escucharla sonreí de una manera especial. Por un momento sentí que lo tenía todo. No sé cómo explicarlo, supongo que a veces y más que a veces una canción puede darte una sensación similar. Sé que más de alguien puede entenderlo bien.

Y se puso a llover, de manera progresiva la intensidad aumentó y aceleré mi caminar dominical rumbo al Keymarket. Supe ahí que tenía que escribir esto, justo después sonaba Easy de Faith no more y comenzaba a correr. Hice rápidamente una lista mental de cosas que necesitaba. Entonces comencé a recorrer esos pasillos que, a mi parecer, suelen estar llenos de melancolía de gente que los domingos suele entorpecer sus horas extras de sueño. Y como siempre, me tomé más tiempo del que realmente se merece una compra de supermercado. Pagué, y me dirigí a los titulares de prensa. Como no había nada interesante, impactante o que valiera la pena, acto seguido: Compré el especial de de juegos del The Clinic. Al salir del supermercado cantaba Fito y había parado de llover. Luego caminando, hice ese ejercicio mental de visualizar esos mil doscientos pesos convertidos en otra cosa más productiva como destacadores, fotocopias o galletas. Pero no, hace meses que no compraba un The Clinic. Llegué a tomar desayuno, ducharme y me acosté a leerlo. Me reí mucho. Otra cosa que hace tiempo no me pasaba, era reír mucho al estar leyendo algo. Aunque es lógico tener que hacerlo si se lee esto, más si se trata de un especial.

Actualicé mi cuaderno de poemas repartidos en cuadernos, esos que suelo escribir en la sala de estudio o en una clase aburrida, de las muchas que a veces puedo llegar a tener en una sola semana. Aunque admito que hay semanas que puedo andar más predispuesto a hacer de una clase algo nuevo e interesante, incluso engañarme de que estoy aprendiendo mucho y pasándola bien. Pero lo cierto es que si me gustan muchas cosas, pero la forma en que se enseñan a veces hace me decepcione. Tiene que ver con la forma y no con el contenido que te entregan. Lo peor es que plantear una solución se me hace inmensamente difícil, porque me faltan muchos años de aprender cosas para decir: miren podríamos hacer esto, ¿qué les parece? Y porque realmente soy alguien insignificante por el momento.

De las únicas certidumbres que tengo sobre mi futuro profesional es que haré clases, ni siquiera sé de qué, pero en algún momento me dedicaré a la docencia y mis clases serán muy buenas. Ah, y lo otro es que tendré que contagiar a mucha gente en ese entonces, de mi visión de impartir la pedagogía adoptándola a las más diversas materias que se enseñen.

Luego vino a mi la laguna mental que suele durar horas, entre Frank Sinatra, Santos Dumont y Manuel García, y en ella pasaron temas como el pueblo mapuche, Latinoamérica, Hugo Chávez, mi profesor de Civil, mi madre, mis hermanos, los destacadores nuevos que tengo que comprar, el cappuccino que tenía que tomar, escribir esto sin que tuviera una forma ni un sentido claro, una canción de Sol y Lluvia, que cuando salga la moneda de doscientos todo costará eso, mis resfriados de este año, la vista de Carrera que tengo desde mi ventana y que no me gustaría perder y así tantas cosas que ahora no recuerdo. Porque, y con tristeza lo digo, he ido perdiendo esa memoria sobre detalles de la que en otros tiempo no muy lejanos solía jactarme y la gente podía reconocer en mi.

Entonces mientras almorzaba me abstraía en el yo de antes, en el que se ha ido formando ahora y en el que sin darme cuenta seré después. En todas mis inconsecuencias, que creía que eran pocas pero con autocrítica he tenido que ir reconociendo. En las mujeres. Patéticamente. El día en que no piense en una mujer un día domingo probablemente estaré muerto. Peor, el día en que esté muerto lo que dejé acá hablará de ello. En que todavía me cuesta mucho expresar lo que siento, en que me siguen deleitando los mismos poemas de antes y que pronto se acabará el cuaderno azul.

Me lavé los dientes y estudié un poco. Me insulté por haberme vuelto tan racional, habiendo dicho alguna vez que jamás lo sería en tan gran medida como hoy en día. Claro, la madurez en este mundo se entiende por los resultados materiales, por ese equilibrio convencional, por esa manera que tenemos muchas personas de ir adaptándonos a un mundo cansado de dar razones de su origen.

Sé que puedo cometer excesos de una manera excepcional, meterme en problemas y destruir el mundo de vez en cuando. Pero nunca he tenido la intención de causarle mal a alguien. Al menos aún puedo decirlo con propiedad. Todo daño colateral producido, sin buscarle justificación, ha sido así.

Ser un buen hijo, nieto, hermano, amigo, persona, poeta, amor o lo que quieran, lo he sido. He sido más de lo que a veces he esperado. He sido tan valiente como cobarde a la vez. Los errores que cometeré de aquí para adelante no los he cometido. Ya aprendí lo suficiente a mis veinte años. A veces recuerdo las palabras de la Loreto la última vez que la vi. Y sé que aunque haya una nebulosa en mi cabeza en momento, siempre tengo los pies en la tierra y sé muy bien las cosas que quiero, así como las que no quiero.

“Lo bueno del pasado, lo mejor del presente y todo el futuro” Neftalí Reyes.

Me gustaría empezar cuestionarme menos las cosas, y destacadores de colores nuevos.

 
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Wednesday, July 08, 2009
le falta título entonces
Los últimos dos años mi mente se ha ampliado considerablemente no solo de conocimientos y de convicciones, sino también de valores que antes no entendía. He aprendido por ejemplo lo que es la libertad, la responsabilidad la constancia y esfuerzo. Me he terminado convenciendo que el trabajo, la perseverancia, la esperanza y pensar positivo son caminos a hacia esos sueños que siguen dentro, y en ese sentido vivo los días porque todos ellos siempre traen algo bueno y algo distinto, aunque en lo externo parezca simple rutina.Sé que la recompensa no es algo material, que todo aquello que anhelo lo traerán los años de improviso y que cuando las canas me invadan miraré estas palabras como cristales de otros tiempos que tratan de plasmar lo que llevo, que son las personas y en ellas mi razón para vivir.

Gracias a todos por estos 20 años, yo no lo soy sin todos ustedes, sin el orgullo de mis padres y de mi familia, sin mis amigos de Concepción, Santiago, Sri Lanka y donde esté, la música, el teatro, la poesía, las palabras, al Lastarria, grupo de teatro, la UCSC, Condorito, la tercera, el The Clinic, Cortázar, Bolaño, Nicanor Parra, etcétera.


Nací para grandes cosas, que importan las noches que no se duerman; si los días que se viven los superan para siempre (frase patentada).
 
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Saturday, June 27, 2009
Cuando cante un tango
Depende del día, depende de la persona, depende de si ando contento, depende de lo que se estudie, depende del disco que ande escuchando, depende de quien piense, depende de quien lo diga, depende de quien echa la moneda, depende del bolsillo, depende de mi padre, depende de mi mismo, depende del azar, depende de cuanto me esfuerce, depende de la estrategia, depende de sus ojos, depende de lo espontáneo que pueda ser, depende del sol, depende de las palabras, depende de la forma en que se enuncia, depende de la muerte, depende de lo imposible que sea, depende del año, depende de la autoridad, depende de lo que se pierda, depende del semáforo, depende del recorrido, depende del tipo de mujer, depende del horóscopo, depende del depende.

No me creo jarabe de palo, ello dijeron hartas cosas antes. Para mi esos dependes me interdependen ahora, en este trance, instante, ciclo, lechuga. Siento que a veces escribir todo lo que siento es un error. Creo que establecer esa división tajante y categórica que sin darme cuenta he establecido está mal. Puedo escribir de cómo es que me siento y que siento de lo que me rodea, y como es que me pienso y luego pienso de lo que acontece fuera de mi. Al final las dos cosas son pura dependencia y aunque trate de distinguirlas férreamente nunca podré abandonar ambos criterios del todo, porque siempre son uno aunque uno intente por todos los medios deshacerse de uno de ellos a fin de utilizar el otro. Definitivamente nunca terminan siendo excluyentes, por más que trate de eufemizar las ideas. No puedo transformarme en un zapato, ni menos en un calcetín (de polar eso si). Ni intentar ser un corazón parlanchín o un hígado con cirrosis hepática. Menos transformarme en un solo sentimiento para escribir desde ahí, porque al final mis palabras terminan siendo puros objetos bien abstractos, y contradicciones de contradicciones infinitas.
La lógica se nos derrumba, el amor se hace añicos.

El cerebro se contamina, el corazón se nos destroza. Dígase como quiera.

Por eso escribo a las tres de la mañana, porque a esta hora es cuando mis pensamientos y sentimientos confluyen y logran generar ideas bien extrañas. Suelen plasmar algunos versos, pero hoy sólo quieren salir y transformarse en esto.

Hay días en los que pienso que la vida tiene mucho sentido y que es bueno pensar de forma positiva acerca de las infinidades de cosas que pasan en un solo momento por mi mente. Luego experimento cosas que suelen no ser favorables y no cambio de parecer. Al menos mi terquedad de seguir siendo positivo siempre dice que finalmente me trae su recompensa. Cuando siento ese estado desolador, de que muchas personas están alrededor mío pero no existen porque ando en Júpiter y quiero estar solo junto a una estufa en el casino y estudiar algo, siempre llega alguien y me saca una sonrisa o hace que un instante tan cotidiano se me vuelva entretenido o poesía. Otros días, digo que la melancolía no tiene nada de malo, porque siempre se entiende a la melancolía como una pena o una nostalgia, y aunque bien la implican no son absolutamente esas dos palabras. Puedo ser un individuo melancólico, pero no es porque siempre ande apenado o nostálgico, sólo pensativo, reflexivo y silencioso. No es que cambie de estado de ánimo de un momento a otro, es que puedo reaccionar de diferentes maneras porque lo que en este caso hace de reactor determina y hace depender lo que suceda. Hay días en que puedo hacer reir a un circo lleno de payasos pero por dentro lo único que quiero es un abrazo.


Es cierto lo último que me dijo y que resultó importante escuchar de ella: antes disfrutaba de las cosas simples.

Si bien aquello no es ciento por ciento, mucha razón existe en la frase. Pero he crecido, he sentido como los últimos dos años han hecho que mis ideas y mis convicciones evolucionen. Pienso que ha sido lo mejor, he aprendido a controlar mis emociones, mi temperamento aunque a eso haya eliminado parte de mi espontaneidad. Pero no es que haya destruído la parte espontánea de mí, es sólo que la he callado, le he dicho que obedeciendo a su naturaleza salga cuando sea el momento oportuno. Al final ser espontáneo todo el tiempo viene a decir que la actitud de por sí es una reiteración y no existe espontaneidad tal.
También he cerrado cada vez más esa parte de mí. Un hombre puede hacerse fuerte cuando se decepciona como dice Fito, pero mientras más va decepcionandose hace que vaya cerrándose más a una mujer que pueda llegar. Cuando decide abrirse nuevamente entonces viene la decepción, y todo queda en nada. Lo decía en el post anterior, el día que esté seguro de haber sentido amor alguna vez será cuando una mujer me haga experimentar algo que jamás haya sentido y que sea comparadamente superior a eso parecido que debería llamarse amor. Y entonces viene a mi mente las palabras del Ivo en el verano, en la casa del Simón ya como universitarios y no como niñitos, de que las personas que se enamoran siempre terminan sufriendo. No puedo decir que esté equivocado, porque lo dice desde su experiencia y en este tipo de cosas no existe uniformidad. Pero creo que lo mejor al final es correr estos riesgos, de lo contrario vivir se vuelve algo mecánico, completamente racional, y da lo mismo si terminas escribiendo a las tres de la mañana en vez de estar durmiendo abrazado a una mujer, porque probablemente dejaría a esa mujer sola un momento, escribiría algo parecido a esto y volvería para abrazarla con más fuerza. Pero con esa fuerza de verdad. Me da lo mismo todo lo que haya sufrido por amor, o lo que pudiera sufrir, si existen personas a quienes pueda entregar lo mismo mientras uno entregue sin esperar lo que se recibe.
Y aunque he insistido con el cuento del cuaderno azul y sus últimas páginas, todo lo que he dicho coincide una vez más con esta etapa de mi vida, en la que estoy lleno de miedo y de inseguridades, pero en que no me desespero porque algo bueno viene en camino. Es cosa de tiempo. Puedo despertar e ir a ducharme, luego tomar desayuno con mis pantuflas de perrito, echar mis cosas al bolso y tomar una rengo lientur para hacer la continuidad o el comienzo, depende de donde se esté viendo.
 
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Friday, June 05, 2009
Lo que es cierto y no (6/6/9)
Es cierto que a ratos extraño a mi familia y demasiado a mis amigos, que hay días en los que camino con alguna buena canción en los oídos y los pienso. También es cierto que los últimos meses mi vida ha tenido francamente de todo. Que hace una semana me sentía extraño y ahora mientras escribo esto veo que las cosas están tranquilas y es mejor que siempre estén así. Que me encanta volver a sentirme así, sacando fotos, escuchando discos nuevos, pensando en otras palabras y no en las mismas de antes y hasta con un horizonte más amplio. Pero como dice que Spinetta, no es cierto tampoco que todo tiempo pasado fue mejor, y es porque mañana puede ser mejor. Y será mejor.
Es cierto que cada día me carga más la gente que siempre ve el vaso medio vacío, y que por lo general trato de hacer indiferencia a esos comentarios mal intencionados o negativos de esencia. A las críticas de los demás uno tiene que aprender a acostumbrarse toda la vida, y que me ha empezado a importar más lo que piense la gente con buen criterio independiente del grado de relación que tenga con ellas. También es cierto lo que dice Paulsen en Qué pasa sobre los grados de relación que existe entre el acceso a la información a a través de la tecnología y el miedo que se produce en las personas a salir a vivir. Lo que dice Villegas sobre Fernando Flores que merece un post aparte, y lo que dice Warnken de Victor Jara. Lo que dice mi profe de Constitucional sobre el terrorismo y lo que dice el horóscopo de hoy de La Hora.
No es cierto que me enamoro todo el tiempo como dicen mis amigos, porque la verdad es que es poco cierto que alguna vez me haya enamorado de verdad. Entiendo que me refiero a ese tipo de amor, y no al otro u otros.
Es cierto que progreso con la guitarra y que me bota todo el cansancio y stress. Que me rayé con los Teleradios, que tengo ganas de lanzarme en un viaje mochilero por Sudamérica y que hay unas melodías bakanes que estoy componiendo.
No es cierto que hablo con Osama Bin Laden por msn, que hablo a menudo con mi madre por teléfono, pero es cierto que ya no hablo con ella y que no me interesa más nada de lo que le pase.
Es cierto que me gusta mucho la carrera, y que me he vuelto inmensamente ñoño y estudioso y me gusta estudiar cuando aprendo y pienso, y me formo un criterio plurivalente de las cosas. Porque es muy cierto que me gusta opinar de las mayorías de las cosas, y leer los diarios y reirme de los spam de gmail. Que me encantaría tener un blackberry y pasar leseando en twitter, comer pan con esa pasta de pavo y champignon y que Chile gane marrato en Asunción.
Es cierto que Gatica toca la guitarra en el patio mientras yo en el casino escribo esto y que suena una canción de los Primavera, que a todo esto igual me tienen rayado.
También es cierto que cada día que pasa me encanta vivir más en Concepción y que me dará mucha pena el día que me vaya de aquí a algún otro lugar, considerando que mi espíritu de aventura y nomadismo me condena a serle fiel.
Que escuchar música clásica es un deleite sobrenatural, igual que comerse el chocapic sin leche.

No es cierto que ya no me acuerdo nada de ti, porque la verdad es que siempre me acuerdo de ti algunos días del año y nunca olvido las cosas que prometo. Tampoco es cierto que toda la política de Chile sea mala, que todos los políticos son malos y que la Concertación no haya hecho nada los últimos veinte años.

Es cierto que los veranos leo Cortázar y el The Clinic, y que en el año leo almanaques y revistas de actualidad. También es cierto que ahora tengo que terminar de escribir esto porque vamos a ver a la Cony y que la máquina del café la lleva absolutamente. Sobre todo los fines de semana, cuando hay poca gente.
 
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Tuesday, May 05, 2009
¿Contenta? ¬¬
Al parecer sigues siendo la misma, aunque ahora mujer y no niñita, caprichosa. No entiendo el sentido de tener que publicar la carta en el blog y después más encima enviártela siguiendo tus obsesivas instrucciones de profesora solterona empedernida. De todos modos la transcribiré al blog cuando se me de la gana. .
Espero que nunca descubran la buena droga que lleva esto en la aduana, la maldad que hicimos en paseo Bulnes o los besos que nos dimos en tu cumpleaños. Te advierto desde ya, que el día que pase por Nantes me recibas soltera o con la clara intención de cometer una infidelidad. Con la certeza de cometer la infidelidad.

Cuando iba en Los Héroes miré hacia el costado de las herramientas de emergencia, y estabas ahí, aún cuando habíamos acordado Moneda. De inmediato supe que no era casualidad, y que esperabas que cuando pasara por ahí te viera. Y suena curioso, pues generalmente tomo micro, y evito todo lo posible usar el metro. Incluso ahora que ya no vivo en Santiago. Y es que no sé si estas cosas las haces para sentirte mejor, o es tu ego tratando de darle un toque entretenido a una historia que tengo que escribir. El asunto es que en esa vuelta hueona, pasaron por mi mente casi tres años de muchas cosas que pasé antes de volverte a ver. Y nos volvemos a encontrar en el mismo lugar de siempre, como dos perfectos desconocidos que a la distancia y en el silencio mutuo han sabido conocerse más de lo que ellos mismos podrían imaginar. Jamás me esperé que corrieras hacia mí de esa forma tan efusiva. Si después te hice sentir mal al correr la cara, no fue a propósito. Fue orgullo. Ya no soy ese niñito que alguna vez conociste.

La última vez que estuvimos frente a frente, no me fíe en tus palabras de nunca más volvernos a ver. De hecho un par de veces te visualicé a lo lejos en el centro y una vez en el patio de comidas de Bandera. Y sé que tu igual me viste por alguna parte, de hecho por lo menos sé que fue en el patio de comidas y en tu mente creías que jamás te vería por la cantidad de gente que había a esa hora. También sé que muchas veces pensaste en llamarme y pedirme que nos juntáramos, pero no podías ser tan inconsecuente a tu propia propuesta. O mejor dicho, determinación. Sé además que le preguntabas por mí a un tipo del Lastarria que era novio de una de tus amigas, y que un día por esas cosas de los electivos se me acercó y empezamos a hablar y me preguntó de la nada si estaba pololeando. Siempre supe que detrás de eso estabas tú involucrada.
Siempre me pregunté si todos esos gestos tácitos de buscarme iban a traerte de regreso, por lo menos antes de que te fueras definitivamente a Francia. No sabes las muchas veces que soñé con que volvieras, con ir a la gala contigo o por lo menos de que fueras a verme actuar a alguna obra. El día que leí lo que me dejaste en el blog me hiciste llorar un poco, pero no fue un llanto de pena ni menos de alegría, fue como un llanto desesperado porque en ese entonces entre tantas cosas que me pasaban, sentía que tu presencia era como un fantasma y es que comenzaba a sentir algo muy fuerte nuevamente por alguien. Y si bien aquello nunca se concretó, nunca me arrepentí por las cosas que sentí por esa mujer, y aunque me costó superarlo tanto como lo que me pasó contigo, ella dejó en mi cosas muy bonitas y por eso la recuerdo a menudo. Y sé que te debes morir por saber y de tenerme en frente me preguntarías quién significó más, y la verdad es que tendrías que emborracharme primero para que te contestara esa pregunta.
Y con whisky por favor.
Siempre concluyo que las cosas indefectiblemente tenían que darse de esa manera, la gente que conocí después de ti, todo lo que viví a partir de conocerte, fue una revolución. Una de las tantas que hay y habrá en mí. Aún cuando lo anhelaba, no esperaba que de verdad fueras a verme a la obra, fuiste y por esas cosas la niña de la que te hablaba recién estuvo el mismo día que tú, lo que es terriblemente paradójico, estrambótico y descontextualizado. Más que eso, porque resulta que las mujeres que me habían hecho sentir amor o algo parecido a ello en esa época, estuvieran a metros y en uno de los momento más trascendentes de mi vida. Y cuando lo pienso, valoro aún más todas las cosas que me han tocado vivir, y apreciar, darme cuenta, percibir que estoy lleno de gestos sublimes, de coincidencias inevitables y de decisiones que aun cuando parezcan muy infundadas llevan a algo que siempre me gusta pensar que es mejor.
Aprovecho de agradecerte aquí que hayas ido, y que seas parte de ese momento y que alimentes los recuerdos que algún día tendré que revivir en palabras dirigidas a una historia. Una de tantas. Y tienes razón cuando me dices que soy enigmático, que siempre tengo muchas cosas escondidas y que nunca dejaré de ser impredecible, y por favor pido siempre ser así. Soy bien tránsfuga, lo sé. Es parte de mi esencia.
Bueno, después de cosas extrañas y cuarto medio y que se yo vino esa mujer mayor de la que te conté. Decir mayor es como vieja de cuarenta xD pero no, me ganaba por seis años, y digamos que aprendí mucho de muchas cosas, sobretodo de eso. Digamos que con ella adelanté ramos. Suena bonito decirlo así. Pero no sólo significó eso claro, pude ayudarla en muchas cosas que la atormentaban, por unos días me convertí en su psicólogo y en esas terapias que tenían francamente de todo, entre películas, discos, risas, pedazos de pizzas y anécdotas ambos nos dimos cuenta que la vida tiene sentido y mucho sentido, y que hay que seguir luchando por esos sueños que se hacen realidad cuando uno pone todo de su parte para realizarlos. De hecho hasta me di el lujo de ganar un karaoke con ella un catorce de febrero en Valparaíso.Y luego vino Concepción, y ahí si que todo cambia más que radicalmente. Es como que mi vida se replantea totalmente, todo lo que antes fui lo dejo en el pasado, me llevo lo mejor en la maleta y parto a todas esas cosas que me llevan a cada lugar y a cada persona. Y pienso que fue una gran decisión, y sé que algún día lo veré con otros ojos y lo valoraré mucho más que hoy. Mi carrera me gusta mucho, hace que pueda plantearme muchas cosas por realizar en el futuro, y estoy dispuesto a hacer todo el sacrificio que exija realizarlas. Que importan las noches que no se duermen si los días que se viven los superan para siempre (esa frase la voy a patentar).
Y entre mucho que estudiar, y lo que este año tendré que estudiar, y los que vienen y así sucesivamente. Porque pretendo nunca dejar de estudiar, la verdad que es que me gusta mucho. Nunca tanto como las mujeres claro.
Lo conseguiste. Lo acepto. Soy mujeriego, pero también enamoradizo. Y tienes que saber que siempre busco hacer el bien y evitar el daño, siempre rescato lo positivo y en cada mujer dejo algo bueno, es difícil que alguien te vaya a responder lo contrario. ¿O volviste a mí por qué te traté mal? Imposible diría yo, aún cuando las cosas terminasen así. Aunque en realidad siempre prefiero pensar que las cosas entre nosotros nunca terminaran definitivamente. El asunto es que con el tiempo me he vuelto lo bastante pragmático. Digamos que levemente me he acostumbrado a manipular las situaciones y hacer que la gente no sufra demasiado. De un tiempo a esta parte he preferido evitar los sufrimientos y concentrarme más en lo que tengo que hacer. Lo demás llegará solo en parte, la otra viene por lo que trate de conseguir de las cosas.Tengo ganas de volver en el pasado y que me beses por primera vez, te va a sorprender, pero mi primer beso en la vida, de lo que se llama beso, me lo diste tú. Ultrajaste y abusaste de este pobre muchacho ingenuo. Igual te lo iba a dar yo, pero te me adelantaste =P

Ahora, con respecto a tus lamentos y cosas sin sentido, deja ya las cosas como fueron y no trates de buscar excusas, deja de justificar tu actitud y mejor reconoce tus errores, pero para ti. Al menos por mi no te preocupes, nunca te he pedido explicaciones y a esta altura si que son innecesarias. Siempre me voy a quedar con los poemas que nos leímos, los versos que nos dedicamos, las canciones, los días de cimarra que vivimos intensamente, con mis retos para que dejaras de fumar tanto, nuestros encuentros fugaces y tus invitaciones a quien sabe donde. Con nuestros caminos inventados al azar, la ruta que construimos por un Santiago de mitad de década que nos soñaba, con ese extraño sentimiento que me gusta pensar que se llama amor, el cual muchas veces me hiciste sentir, con lo infinito que me sentí cuando me dijiste tantas cosas bonitas ese diecisiete de septiembre, y así tantas cosas que enumerarlas hace que se dispersen aún más.
Volver a caminar las mismas calles y recorrer los mismos lugares contigo es algo que no puedo expresar con palabras, me cuesta encontrar si quiera un punto. Que cruces el Atlántico para verme, es lo mínimo.

Sé que han pasado muchas cosas desde entonces, nuestras vidas son totalmente distintas y aunque mantenemos las mismas cosas en común es imposible, determinantemente no. Aun cuando volviéramos a vivir cerca, creo que es mejor dejarlo como fue. Si algún día se dan las condiciones, el primero en buscarte seré yo. Es mejor que no nos hagamos ilusiones, y si bien es una tremenda contradicción de mi forma de ver la vida, prefiero verlo como algo imposible. Es mejor ser sincero. No te voy a decir una cosa por otra, me agrada esto de vernos cada cierto tiempo, y vivir el momento. Estamos más cerca de ser buenos amantes que cualquier otra cosa. Así es la vida, amor. Siempre serás la primera, y sé que es eso lo que quieres leer en esta carta, puedes estar feliz. Siempre será así. Te lo dije en el puente hace un rato, mientras pasaba el metro y tú te hacías la sorda. Por eso después fui yo el que te besó y te agarro el trasero, fue mi forma de decirte que no existen rencores ni cosas por el estilo, todo en buena onda y me alegra haberte visto. Puedes estar segurísima que este tipo te recordará con cariño mientras pueda, y que nunca se olvidará que hubo una A que lo hizo crecer para siempre, el comienzo de ese abecedario lleno de personas, ciudades, libros, canciones y cosas del mundo real y ficticio. Te quiero mucho Ale, y te mando un beso tierno y un cariño en el pelo para todos los días en los que sientas que me quieres cerca de ti, eres otras de las personas que se ganaron la excepcionalidad de que nunca las deje sola, aún cuando esté lejos de ellas. Y aunque pasen los años, y la vida siga avanzando o retrocediendo, tienes que saber que siempre estaré, que vivir es lo mejor que hay y las palabras siempre serán nuestro refugio. Muchos saludos para tu familia, y para guardián que debe estar grande ya. Me alegro que lo alimentes bien y lo hayas sabido educar, dile que su padre algún día lo irá a visitar. Otra pensión alimenticia más. Ah y por favor, que no estudie Derecho.


Sebastian Millar Santelices, Santiago 8 de enero de 2009.

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Monday, April 20, 2009
2 formas de decir lo mismo
Tengo que hacer una queja formal y otra inculta informal contra todos los automovilistas de este país. Usted tiene libertad de elegir la que prefiera.




Es una real molestia tener que transitar avenidas en las que existen señaléticas del tránsito y de las calles con una función determinada, que se colige sólo al obsevarla y que obedecen a nuestro automatismo sicológico, y que ellas no sean respetadas por la mayoría de los que circulan esas mismas calles. En este sentido hablo desde el punto de vista del peatón, el que tiene que soportar que le toquen la bocina cuando cruza un paso de cebra, el que prudentemente cruza en luz verde y un tipo sin mucha educación que digamos, te tira su automóvil encima y aparte de hacerte pasar un susto, hace que tu estado de ánimo se vuelva agraz. Hay que decir, asimismo, que no todos son malos conductores, ni no todos son prudentes peatones. Bien sabemos que en este país abunda en las calles la gente que no entiende el significado de la palabra respeto.


Hace un rato nada más fui testigo de un hecho repudiable, una señora cruzaba la calla tras de mi, atravesábamos un paso cebra. En este caso perfectamente el lesionado podría ser yo, pero por esas cosas de la vida avancé rápido y de pronto siento un grito más un sonido extraño. Esta señora es impactada por el vehículo y el tipo, que debe ser un maricón sin lugar a dudas, se va como si fuera lo más normal del mundo. Apriete su acelerador y huye como un cobarde. Yo lo primero que hice sin pensar, fue recoger a esta señora del suelo con cuidado de que no tuviera fracturado nada. Por suerte el impacto no fue tan fuerte, y gente que estaba en el lugar la auxilio. Como tenía que hacer trámites seguí mi camino simplemente.
Mal, mal. ¿habrá que crear un pre paso de cebra para que el paso de cebra recién funcione bien?

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Los pasos de cebra no son para que pasen cebras, tarados. Aunque nunca falta la que anda con pantalones de cebra (qué atroz). El cuento es que me empelota, emputece, y todas las sarandeses del mundo, el hecho tan cotidiano y simple de que estos conchesumadres no los respeten, porque aparte de ciegos y hueones, son imprudentes hasta la putamadre. Y no me vengan con hueás tampoco, que todos los que manejan más de alguna vez se han hecho los que no ven. Y puta que me enferman, porque para algo los inventaron y su función reculia es más obvia que la chucha. Si va una vieja más cagá que palo de gallinero cruzando a todo lo que puede alguien de su edad ¿para qué mierda apretas el acelerador y le tirai el auto encima a la pobre anciana? respóndeme sacodehuea. Si a ese niñito le enseñan que los pasos de cebra son para cruzar aunque exista tráfico y que antes debe mirar a ambos lados ¿por qué no lo dejas pasar hueón tonto? ¿tanto te cuesta perder 5 segundos de tu vida culiá?
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Sólo puedo agregar que espero el día en que el noventa y cinco por ciento los respete, igual que el ceda el paso y todas las otras señaléticas creadas para una mejor convivencia entre el estresado y a veces poco prudente peatón y su "amigo" el casi siempre imprudente y psicópata conductor.


El otro cinco por ciento que se vaya a la chucha. Si hueón, a Brasil.










Que más puedo decir, aparte que prefiero un paso de cebra con Los Beatles.




 
posted by Voknahelio at 8:31 AM | Permalink | 1 comments