Sunday, August 16, 2009
Enfatizar

Podría haberme levantado más tarde, haberme puesto algo más abrigado, ducharme antes de ir a comprar y no después de tomar desayuno y no haber dicho que iba a comprar y volvía de inmediato. Pero al salir y apretar play me salio Somebody to love de Queen y por algo que ignoro, de solo escucharla sonreí de una manera especial. Por un momento sentí que lo tenía todo. No sé cómo explicarlo, supongo que a veces y más que a veces una canción puede darte una sensación similar. Sé que más de alguien puede entenderlo bien.

Y se puso a llover, de manera progresiva la intensidad aumentó y aceleré mi caminar dominical rumbo al Keymarket. Supe ahí que tenía que escribir esto, justo después sonaba Easy de Faith no more y comenzaba a correr. Hice rápidamente una lista mental de cosas que necesitaba. Entonces comencé a recorrer esos pasillos que, a mi parecer, suelen estar llenos de melancolía de gente que los domingos suele entorpecer sus horas extras de sueño. Y como siempre, me tomé más tiempo del que realmente se merece una compra de supermercado. Pagué, y me dirigí a los titulares de prensa. Como no había nada interesante, impactante o que valiera la pena, acto seguido: Compré el especial de de juegos del The Clinic. Al salir del supermercado cantaba Fito y había parado de llover. Luego caminando, hice ese ejercicio mental de visualizar esos mil doscientos pesos convertidos en otra cosa más productiva como destacadores, fotocopias o galletas. Pero no, hace meses que no compraba un The Clinic. Llegué a tomar desayuno, ducharme y me acosté a leerlo. Me reí mucho. Otra cosa que hace tiempo no me pasaba, era reír mucho al estar leyendo algo. Aunque es lógico tener que hacerlo si se lee esto, más si se trata de un especial.

Actualicé mi cuaderno de poemas repartidos en cuadernos, esos que suelo escribir en la sala de estudio o en una clase aburrida, de las muchas que a veces puedo llegar a tener en una sola semana. Aunque admito que hay semanas que puedo andar más predispuesto a hacer de una clase algo nuevo e interesante, incluso engañarme de que estoy aprendiendo mucho y pasándola bien. Pero lo cierto es que si me gustan muchas cosas, pero la forma en que se enseñan a veces hace me decepcione. Tiene que ver con la forma y no con el contenido que te entregan. Lo peor es que plantear una solución se me hace inmensamente difícil, porque me faltan muchos años de aprender cosas para decir: miren podríamos hacer esto, ¿qué les parece? Y porque realmente soy alguien insignificante por el momento.

De las únicas certidumbres que tengo sobre mi futuro profesional es que haré clases, ni siquiera sé de qué, pero en algún momento me dedicaré a la docencia y mis clases serán muy buenas. Ah, y lo otro es que tendré que contagiar a mucha gente en ese entonces, de mi visión de impartir la pedagogía adoptándola a las más diversas materias que se enseñen.

Luego vino a mi la laguna mental que suele durar horas, entre Frank Sinatra, Santos Dumont y Manuel García, y en ella pasaron temas como el pueblo mapuche, Latinoamérica, Hugo Chávez, mi profesor de Civil, mi madre, mis hermanos, los destacadores nuevos que tengo que comprar, el cappuccino que tenía que tomar, escribir esto sin que tuviera una forma ni un sentido claro, una canción de Sol y Lluvia, que cuando salga la moneda de doscientos todo costará eso, mis resfriados de este año, la vista de Carrera que tengo desde mi ventana y que no me gustaría perder y así tantas cosas que ahora no recuerdo. Porque, y con tristeza lo digo, he ido perdiendo esa memoria sobre detalles de la que en otros tiempo no muy lejanos solía jactarme y la gente podía reconocer en mi.

Entonces mientras almorzaba me abstraía en el yo de antes, en el que se ha ido formando ahora y en el que sin darme cuenta seré después. En todas mis inconsecuencias, que creía que eran pocas pero con autocrítica he tenido que ir reconociendo. En las mujeres. Patéticamente. El día en que no piense en una mujer un día domingo probablemente estaré muerto. Peor, el día en que esté muerto lo que dejé acá hablará de ello. En que todavía me cuesta mucho expresar lo que siento, en que me siguen deleitando los mismos poemas de antes y que pronto se acabará el cuaderno azul.

Me lavé los dientes y estudié un poco. Me insulté por haberme vuelto tan racional, habiendo dicho alguna vez que jamás lo sería en tan gran medida como hoy en día. Claro, la madurez en este mundo se entiende por los resultados materiales, por ese equilibrio convencional, por esa manera que tenemos muchas personas de ir adaptándonos a un mundo cansado de dar razones de su origen.

Sé que puedo cometer excesos de una manera excepcional, meterme en problemas y destruir el mundo de vez en cuando. Pero nunca he tenido la intención de causarle mal a alguien. Al menos aún puedo decirlo con propiedad. Todo daño colateral producido, sin buscarle justificación, ha sido así.

Ser un buen hijo, nieto, hermano, amigo, persona, poeta, amor o lo que quieran, lo he sido. He sido más de lo que a veces he esperado. He sido tan valiente como cobarde a la vez. Los errores que cometeré de aquí para adelante no los he cometido. Ya aprendí lo suficiente a mis veinte años. A veces recuerdo las palabras de la Loreto la última vez que la vi. Y sé que aunque haya una nebulosa en mi cabeza en momento, siempre tengo los pies en la tierra y sé muy bien las cosas que quiero, así como las que no quiero.

“Lo bueno del pasado, lo mejor del presente y todo el futuro” Neftalí Reyes.

Me gustaría empezar cuestionarme menos las cosas, y destacadores de colores nuevos.

 
posted by Voknahelio at 3:58 PM | Permalink | 1 comments